¿Existen oportunidades de inversión en estos momentos de volatilidad financiera?

invertir en momentos de crisis

Para poder identificar las oportunidades de inversión que nacen en momentos de crisis económica como la que estamos viviendo es importante conocerse como inversor: ¿cuál es mi tolerancia o aversión al riesgo?, ¿cuál es mi horizonte de inversión?

Octubre 2020 - Han transcurrido más de seis meses desde el primer caso de coronavirus en Chile, prácticamente el mismo tiempo desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de coronavirus como pandemia. Hoy en día, a nivel global ya se pueden contar más de 35 millones de contagiados. En el plano social, económico, empresarial y un sinfín de otros, el impacto es evidente. Sin embargo, la experiencia de algunos de los países que fueron azotados de manera prematura por el COVID-19 también nos ha enseñado que la recuperación (entiéndase, en su defecto, como haberse acostumbrado a esta nueva normalidad) es posible o incluso un hecho. 

Algunos países pasaron de una cuarentena absoluta, con sus sistemas de salud colapsados, a un desconfinamiento casi total (siempre respetando ciertas reglas de distanciamiento social, uso de mascarilla, preferencia por los espacios al aire libre, etc.) que vino acompañado de la reapertura de bares, restaurantes y zonas públicas; industrias de servicios que creíamos no resistirían a la crisis. Asimismo, hay empresas que pasaron de una quiebra casi segura a ser rescatadas por el Estado y a operar de forma parcial (¿y por qué no total?). 

Además, el sentimiento de pesimismo que reinaba en los mercados dio un vuelco total, viéndose esto reflejado en importantes alzas y un sentimiento de optimismo por parte de los inversionistas. Teniendo en cuenta este escenario surgen las siguientes preguntas: ¿acaso no será este un buen momento para invertir?, ¿existen oportunidades en momentos como este? 

¿Tengo opciones de inversión ante la inestabilidad financiera de los mercados?

Ante una crisis abundan los pensamientos negativos y el miedo y evidentemente los precios de muchos activos caen, ya que el ser humano es en gran parte emocional y acostumbra a tomar decisiones bajo esa lógica. Esta negatividad irracional sumada al hecho de que los mercados reaccionan a expectativas genera, por lo general, un colapso de estos. Dicho de otra forma, la irracionalidad de las masas genera un efecto de pánico, el cual termina provocando una subvaloración de los activos o una caída exagerada del precio de estos. 

Dicho de otro modo, oportunidades existen, evidentemente, y son numerosas. Sin embargo, la problemática está en lograr identificarlas; y hacerlo en el momento correcto no parece algo tan simple. Pongamos un ejemplo: un inversionista compra un activo pensando que este ya ha tocado suelo y, sin embargo, este continúa cayendo (es importante recordar que el COVID-19 fue declarado un problema global el 11 de marzo y el S&P 500 tardó doce días después de ese anuncio en alcanzar su mínimo en lo que llevamos de pandemia). Frente a este escenario de frustración, una posible reacción natural del inversionista sería venderlo y, por lo tanto, sufrir una pérdida. 

Por supuesto que se trata de un escenario posible ante una crisis de estas características, no debemos olvidar que nos enfrentamos a un enemigo tan desconocido como es un virus nuevo y, por último, pero no menos importante, las expectativas son las que mueven el mercado. Con estos antecedentes no es sencillo determinar el piso de los activos y, por lo tanto, la identificación del mejor momento para apostar por estas oportunidades que nos brinda el mercado no es evidente.  

Ahora supongamos que el inversionista de nuestro ejemplo no vende, ya que cree que existe una probabilidad no menor de que este activo muestre una recuperación de su precio en algún momento (la semana del 18 de agosto, casi cinco meses después, el S&P 500 alcanzó un máximo histórico, subiendo un 51,5% desde sus mínimos mostrados durante la pandemia). Es en este momento de la historia cuando surgen otros cuestionamientos: ¿cuánto tiempo este inversionista podrá aguantar esperando la recuperación? o ¿necesitará el dinero en el corto plazo?, lo que claramente lo obligaría a liquidar sus posiciones en un momento poco favorable para su inversión. 

Conocer la tolerancia al riesgo de inversión

Por lo tanto, es de suma importancia cuantificar la tolerancia del inversionista al momento de buscar estas oportunidades y también tener claro cuáles serán sus necesidades de liquidez o el tiempo que durará tal inversión. A raíz de lo comentado, las dos preguntas principales que debería hacerse cualquier experto a la hora de asesorar a sus clientes son: ¿cuál será la tolerancia al riesgo o aversión al riesgo del inversionista? y ¿cuál es su horizonte de inversión? En crisis como la que estamos viviendo surgen opciones de inversión con potenciales rentabilidades que cautivarían a cualquiera, incluso al inversionista más conservador, sin embargo, es sumamente importante que calce con los conceptos ya mencionados, es decir, con el perfil del inversionista involucrado

Finalmente, las caídas y las pérdidas no serán eternas. Además, no olvidemos que la economía es cíclica y que, por lo tanto, en algún momento nos encontraremos con la tan ansiada recuperación. Por lo que tener paciencia, tener claridad sobre las características de uno como inversionista, buscar la diversificación y lograr recuperar la mirada a largo plazo, son factores fundamentales para realmente aprovechar las oportunidades que irán surgiendo. A pesar del alto grado de negatividad que puede llegar a causar el contexto de la pandemia es crucial no dejarse doblegar por el pánico, actuar con prudencia y buscar la generación de valor a través del ahorro en los vehículos más adecuados para mis características como inversionista. 

Alejandro Ignacio Cáceres Marecaux
Operador Senior Mesa de Dinero

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